¿Por qué es importante la educación preescolar?

Los niños nacen con una inteligencia y un potencial que no se puede limitar. Los pequeños no son adultos incompletos; son adultos en formación. Nuestro rol como maestros y padres de familia es proveerles los medios, recursos e instrumentos que faciliten su aprendizaje.

Los niños aman aprender y nacen con ese amor por aprender, es una parte esencial en la vida del ser humano. Los pequeños necesitan un ambiente que apoye el aprendizaje; es el sentimiento de amor, alegría, disfrute, expectativa, asombro y disciplina. El ambiente está asociado al aprendizaje. Sin un ambiente que apoye el aprendizaje, la mente no puede desarrollar sus habilidades.

De todas las etapas del desarrollo del ser humano, la infancia constituye la etapa más importante. El correcto desarrollo de un niño, tiene un impacto directo en su desarrollo general y en el adulto en el que se convertirá. Por ello es muy importante reconocer la necesidad de invertir en los niños pequeños.

Los infantes tienen necesidades que deben ser cubiertas de forma adecuada para asegurar su desarrollo óptimo. Los padres de familia y maestros somos los responsables de atender y cubrir sus necesidades durante la primera infancia.

La primera infancia se define como una etapa de vida, que comprende desde la gestación hasta los ocho años. Es la etapa en la cual las niñas y los niños sientan las bases para el desarrollo de sus capacidades, habilidades y potencialidades. Se considera importante porque durante este periodo:

* Ocurre su mayor desarrollo neuronal.

* Se determinan las capacidades para las relaciones vinculares y afectivas, que en otras etapas de la vida será difícil o casi imposible construir.

* Se desarrollan las habilidades básicas para el lenguaje y la motricidad fina y gruesa.

* Se da el reconocimiento de sí mismo, del entorno físico y social.

* Se forma su carácter.

Durante esta etapa, el niño se desarrolla en cuatro principales áreas, cada área de desarrollo interactúa con las otras para que ocurra una evolución ordenada. Las áreas del desarrollo del niño son:

1. Área de lenguaje

2. Área física (motricidad gruesa y motricidad fina)

3. Área cognitiva

4. Área socio afectiva

Área del lenguaje:

Dentro de la comunicación humana existen cuatro habilidades del lenguaje: escuchar, hablar, leer y escribir.

La primera destreza del lenguaje que aprende un niño es a escuchar, luego a hablar, más tarde a leer y aun más tarde a escribir.

Las actividades de lenguaje responden a una necesidad básica de los niños en esta edad. Las canciones, las onomatopeyas, las rimas, los poemas, las adivinanzas, los trabalenguas, los cuentos, las historias, los títeres, las dramatizaciones y las conversaciones son parte del trabajo para el desarrollo del lenguaje oral y es necesario que estén muy presentes en el día a día. A través de estas experiencias los niños desarrollan el lenguaje y amplían su vocabulario. La riqueza de vocabulario les ayudará a comprender, interactuar y comunicarse en el medio que viven. Una vez que el niño ha desarrollado la habilidad de escuchar, hablar y reproducir diferentes sonidos, estará listo para identificar y pronunciar los sonidos de las letras. Lo que posteriormente, lo llevará a la lectura de pequeñas palabras.

Área física:

Se refiere al control y movimiento del niño sobre su cuerpo. Se divide en desarrollo motor grueso y desarrollo motor fino. El área motora gruesa tiene que ver con los cambios de posición del cuerpo y la capacidad de mantener el equilibrio. Se incluyen actividades que permiten trabajar con el esquema corporal, es decir, cómo ve el niño su propio cuerpo, sus distintas partes y lo que puede hacer con él. Esto lo logra a través de juegos al aire libre con movimientos que incluyen todas las partes de su cuerpo, tales como, gatear, saltar, correr, rodar, trepar, entre otras.

El aspecto motriz fino incluye los movimientos de las manos y los ojos. Es la coordinación entre lo que el ojo ve y las manos tocan. Son las pequeñas acciones que se producen, al usar los dedos pulgar e índice. Mediante estos ejercicios, los niños desarrollan los músculos menores. Las actividades de motricidad fina contribuyen a la capacidad de leer y escribir en los años posteriores, debido a la interiorización de los movimientos de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo. Además, ayudan al desarrollo de la atención, seguir instrucciones, al razonamiento y la resolución de problemas.

Área cognitiva:

El aprendizaje se da a través de las relaciones, de la relación con Dios y con el mundo por él creado y de las relaciones con otras personas. El aprendizaje es a través de los cinco sentidos. Los niños aprenden a través de ideas que son transmitidas y provocadas por lo que ven, lo que escuchan, lo que palpan, y mediante lo que experimentan. El conocimiento se desarrolla haciendo conexiones entre todo ello. Es de suma importancia que los adultos les facilitemos a los pequeños oportunidades de observar, relacionarse, experimentar, conocer y aprender del mundo que les rodea.

Dentro del área cognitiva están los estímulos que el niño necesita para comprender su entorno, a la vez que se adapta a nuevas situaciones por medio del pensamiento y de la interacción con los objetos. Sabemos que antes de que el niño aprenda los símbolos de las cosas, debe aprender sobre las cosas mismas, es decir, pasar un tiempo directo con el objeto de aprendizaje. Es aquí donde los pequeños aprenden a observar, preguntar, resolver y comprender de manera significativa.

Área socio afectiva:

La socialización infantil se centra en las capacidades sociales y emocionales del niño; las cuales forman su carácter, determinan su personalidad y la interacción con lo que le rodea.

Durante los primeros siete años se forma el carácter de los niños, es una etapa muy importante en la que ellos necesitan crecer dentro de un ambiente seguro, de confianza, respeto y amor. Los ejercicios que tienen que ver con las actividades de la casa, del jardín, del cuidado de uno mismo y simples actos sociales son fundamentales para su desarrollo. Les ayudan a mantener el orden, les dan un sentido de seguridad, desarrollan su independencia y forman buenos hábitos.

El área socio afectiva tiene que ver con la habilidad que tiene el niño para identificar y expresar sus sentimientos o emociones. Las actividades de arte y manualidades apoyan a los pequeños a comunicar su mundo interior. El arte es el lenguaje que hará que el niño se exprese a través de diferentes elementos, en donde la creatividad y la imaginación son las que tienen el papel más importante. Los niños se vuelven mejores personas por el hecho de expresar su mundo interno, de una forma que además les estimula a crear, aprender e innovar.

MEd. Irlanda Torres Javalera

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