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Saber que Dios está conmigo, me hace sonreír de la mejor manera

Isaac significa “el que ríe”. Mi mamá, mi familia y las personas que me conocen están muy de acuerdo con mi nombre porque río fácilmente por cualquier cosa. Mi mamá escogió este nombre para mí cuando leía en su Biblia la historia de Abraham, Sara e Isaac. Pero no siempre estoy riendo, también paso por momentos serios y también tristes.

Mi papá dejó nuestra casa cuando yo era un bebé. Aunque aún recuerdo sus visitas, hoy parecen muy lejanas, pues hace muchos años que no lo veo. Sé que esto suena muy triste, pero Dios ha llenado mi
vida con muchas bendiciones, déjenme contarles…

Todavía recuerdo los días de mi kínder, ¡todo era muuuuy divertido! Tenía muchos amigos que recuerdo con mucho cariño. Las maestras eran muy divertidas, sabias y pacientes. A pesar de que no era una escuela cristiana, Dios me mostró su amor en ellas.

¡Llegó la hora de pasar a primaria! Mi mamá y yo estuvimos orando para que nos llevara a una buena escuela. Dios nos escuchó, mi maestra de primer grado era muy inteligente y paciente. Ella confiaba mucho en mí y me daba responsabilidades. Dios de nuevo me mostró que estaba conmigo. Entonces me di cuenta de que tenía que mostrarles a las personas de mi alrededor la Palabra Dios con mi ejemplo.

Un día, Dios me dio valor para hablarles sobre Jesús a dos de mis compañeros. Ellos escucharon y al final oramos juntos. Yo estaba muy contento. Pero adivinen qué, un cambio se acercaba a mi vida…

Antes de que terminara ese ciclo escolar, anunciaron en nuestra iglesia que iban a abrir una escuela. Yo me emocioné y quería ir a esa escuela. Mi mamá también quería esa escuela para mí, pero había varios problemas que resolver: el transporte, el tiempo y el dinero.

Mi mamá estaba segura de que yo no estaría allí, pero yo no perdí la esperanza. El último día de clases yo me despedí de todos mis compañeros porque estaba seguro de que me iba a ir a Liceo del Reino, la escuela de mi iglesia… ¿Quieren saber lo que pasó? Mi mamá se enojó… y me dijo que no debí despedirme de mis compañeros, pero mi fe estaba en Dios.

¿Les ha pasado que le piden algo a Dios y los deja esperando? Pues así fue. Ya faltaban pocos días para iniciar clases y yo ya tenía mis útiles y todo listo para regresar a la escuela. Entonces mi mamá recibió la noticia de que le habían recortado sus horas de trabajo y también su sueldo. Ella se preocupó mucho y como siempre nos pusimos a orar. Entonces sucedió, la respuesta de Dios llegó.

Pero les cuento, no solo fue una respuesta, sino dos. Mi mamá fue contratada como maestra en Liceo del Reino y a mí ¡me dieron una beca parcial para estudiar allí! ¡Otra vez Dios me mostraba Su amor y bondad!

Eso pasó hace tiempo, he estado estudiando en este colegio por tres años, justo ahora estoy pasando a quinto grado. Yo, todos los días, agradezco a Dios por ponernos a mi mamá y a mí en esta escuela. Cada día recibo la Palabra de Dios, enseñanzas y conocimiento de mis maestros. Disfruto cada día de la compañía de mis amigos y compañeros. ¡Dios hasta está en mis libros porque hay versículos de la Biblia en ellos! ¡Sí! De nuevo Dios está conmigo.

Cuando era más pequeño, mi mamá me dijo que hay personas que por algún accidente habían perdido un brazo, o una pierna, o la vista. Me dijo que esas personas tienen dos opciones. La primera opción es rendirse y no seguir adelante. La segunda opción es aceptar que les falta algo, pero agradecer lo que sí tienen, tomar fuerzas y seguir adelante.

Yo decidí que aunque mi papá no está conmigo, yo seguiré adelante porque sí tengo un papá celestial que siempre estará conmigo. Mi nombre es Isaac, que significa “el que ríe”, porque Dios siempre me hace sonreír.

Isaac Solar Paulino / 10 años / 4º grado de primaria

Puebla, Puebla
México

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