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Una mejor educación ¿cómo se puede obtener? Parte III

En el artículo anterior terminé diciendo que hay dos elementos que hacen la diferencia en crear una mejor educación, se trata del ambiente y el profesor. En esta última parte desarrollaré porqué son clave en el proceso educativo de cada alumno.  Si no has leído la parte I y la parte II te recomiendo que vayas a los siguientes enlaces para que no te los pierdas.

Ambiente:

No importan que tan bonitas instalaciones tengas, que tan bueno sea el sistema educativo que utilices, tampoco el dinero que puedas invertir, si el ambiente donde se educa no es de honra al estudiante, no genera asombro, no inspira la curiosidad, ni la creatividad… todo lo demás no sirve.

Crear una educación que sea efectiva está completamente relacionada con el ambiente en el que están los aprendedores, esto aplica para escuelas o home schoolers.

Les cuento 2 casos que comprueban esto

  1. Ambiente escolar:

La escuela Smokey Road se encuentra en Newman, Georgia. En 2004 llevaba apenas 5 años abierta y ya habían pasado 4 directores por ella para hacerla despegar lo cual no lograban hacer. Cabe mencionar que el centro educativo se encontraba en una zona marginada y el 60% de los estudiantes buscaban ayudas económicas. El colegio era conocido por tener el peor rendimiento escolar de las cinco escuelas del distrito, la mayor tasa de absentismo y problemas graves de disciplina en los alumnos.

Con la llegada de la nueva directora Laurie Barrón, la escuela dio un giro de 180º y caminó hacia un nuevo rumbo muy distinto. La nueva líder entendía que no necesitaba invertir más dinero, traer mejor tecnología o un nuevo método educativo. Laurie empezó el cambio desde lo más básico pero fundamental en una escuela: ambiente y profesores.

Los resultados que obtuvieron fueron espectaculares: mejor rendimiento académico, notas más altas en la mayoría de los estudiantes, aumento de asistencia a clases y disminución de problemas de disciplina. El cambio que se logró en Smokey Road fue tan profundo que la nombraron Escuela Distinguida del Título 1 de Georgia, además recibieron un reconocimiento como escuela de “Progreso” por MetLife y la Asociación Nacional de Directores de Escuelas Secundarias (NASSP por sus siglas en inglés), debido a su alto rendimiento escolar con alumnado que vivía en la pobreza.

¿Qué fue lo que hizo exactamente Laurie para dar este giro? En sus propias palabras ella dice “me pasé el primer año saltando por encima de las mesas para parar peleas. Lo único que hice durante ese primer año fue crear un clima de seguridad. Ninguno de los alumnos se sentía cómodo, porque había enfrentamiento de todo tipo”.

En este primer año crearon un ambiente seguro, estableciendo reglas básicas para que los alumnos comprendieran el comportamiento que se esperaba de ellos, lo que llevó a establecer el inicio de una nueva cultura escolar.

“Durante el segundo año empezamos a plantearnos en serio lo que queríamos ser. Teníamos que conseguir que los alumnos desearan estar aquí. Nos pasamos todo el año en pos de ese objetivo y con ese enfoque en mente. Entonces comprendimos que necesitábamos conocer a nuestros alumnos. La escuela no había creado un entorno en el que los alumnos sintieran que su presencia era importante.”

Laurie hizo 4 cosas que fueron claves para establecer un ambiente que permitiera el aprendizaje:

  1. Asegurar que los estudiantes fueran a clase.
  2. Conseguir que los estudiantes se sintieran seguros en el centro escolar.
  3. Ayudar a los alumnos a sentirse valorados y honrados como individuos, centrándose en cada uno partiendo de sus necesidades e intereses personales.
  4. Elaborar el plan de estudios que los alumnos necesitaban para tener éxito.

La última acción no era la más importante del proceso, el plan de estudios era esencial, pero sólo hasta que se hubiera establecido un ambiente de seguridad, disciplina y lazos socio afectivos entre profesores y alumnos.

Cuando los alumnos se dieron cuenta de que lo que era importante para ellos también lo era para el personal de la escuela, la transformación se aceleró. Esto incluía que ninguna disciplina era más relevante que otra: el futbol, arte, matemáticas o lenguaje.

Laurie entendió que el colegio necesitaba una reforma urgente, pero no la que tiene que ver con gastar más, tener mayor tecnología, ni imposición de leyes o decretos gubernamentales, sino la que surge desde abajo, cuando de verdad se conoce y se comprenden a los alumnos y educadores, para establecer un ambiente que inspire al aprendizaje.

  • Ambiente en casa:

Hace un par de años estuve involucrado en una conversación donde un director de un centro de escolar me pedía algunos consejos para mejorar el rendimiento en particular de un estudiante. Aseguraba que el estudiante necesitaba atención psicológica, cambiar la currícula y el método de aprendizaje. El alumno estaba a punto de reprobar el grado escolar porque no lograba recordar conceptos básicos, tampoco los entendía y además era muy disperso en clases.

Al hacer las preguntas adecuadas, me di cuenta que el ambiente familiar que el niño vivía si bien no era de violencia y maltrato sistemático, era un entorno que no favorecía el aprendizaje; La situación estaba relacionada completamente en cómo sus papás lo trataban e interactuaban con él. Descubrí que tenía otro hermano quien tenía un buen desempeño académico, sus profesores lo catalogaban como: extrovertido, inteligente, asertivo y muy trabajador.

Al tener este contraste en casa, los padres empezaron a elogiar a uno y menospreciar al otro. Quiero aclarar que no lo hacían de manera consciente o intencional; estas comparaciones entre hermanos suceden a menudo y generan un clima negativo en el desarrollo de los niños que los puede afectar profundamente en su desempeño escolar.

Esta situación de comparación llevaba años sucediendo, así que el hijo que tenía bajo desempeño escolar, simplemente se rindió ante la posibilidad de alcanzar un mayor potencial. Permitió que las comparaciones provocadas por los mismos papás entretejieran bloqueos mentales tan profundos que el niño simplemente perdió su capacidad de retención. La mentira que se dijo constantemente es que él no podía comprender ciertos temas pero su hermano sí.

Sus papás se hicieron a la idea de que su hijo tenía algún tipo de retraso mental y era mejor abandonar la escuela para buscar otro tipo de enseñanza, ya que el problema para ellos estaba en el cerebro del niño y no en el ambiente que como papás creaban en casa.

Puedo decir que el centro escolar al que el niño pertenecía estaba haciendo todo lo correcto respecto a cómo enseñarlo, no obstante los esfuerzos de sus profesores eran en vano, simplemente no lograban que el estudiante avanzara.

Con esta historia quiero dejar en claro que puedes tener los mejores libros, al profesor más entusiasta y con el mejor método de enseñanza, pero si el niño vive en casa un ambiente que no inspire el aprendizaje, difícilmente los otros esfuerzos darán fruto. Es como querer sembrar pasto sobre el cemento, podrás ser el mejor jardinero, tener las mejores herramientas para cultivar, pero si no tienes la tierra correcta (ambiente), de nada sirve todo lo demás, simplemente la semilla no florecerá.

Nuestro sistema educativo tiene más de 30 años en México y han pasado muchos profesores, alumnos y padres de familia por él, si algo hemos aprendido durante estas décadas es que la mayoría de los problemas de aprendizaje escolar de un niño están ligados con un mal ambiente en casa. Antes de enviar a un niño al psicólogo, mandemos primero a sus padres, es muy posible que la causa del problema se encuentre ahí.

Niños no aprenden porque en casa les falta amor, atención, hay abuso, violencia, inestabilidad, deshonra, etc. Por esta razón a todas las familias que deciden educar en casa les pido que se hagan las siguientes preguntas antes de iniciar con el proyecto o si quiera buscar el sistema a utilizar: ¿El ambiente familiar es bueno? ¿tenemos un entorno que inspire el aprendizaje de nuestros hijos? ¿el ambiente familiar busca honrar a los niños? Si la respuesta a las preguntas es no, continúen con la escuela, ya que para muchos niños la escuela es el único lugar seguro que conocen.

Maestro:

El segundo elemento que permite tener una educación efectiva tiene que ver con quién transmite el conocimiento a los alumnos: el maestro.

Robinson explica algo que he considerado como una verdad absoluta en la educación: el fin fundamental de la educación es ayudar a los alumnos a aprender y desarrollar destrezas, y esta función es competencia del profesor. La base de la educación es la relación entre profesor y alumno. Todo lo demás depende de lo fructífero y eficaz que sea ese vínculo. Si esto falla, el sistema también fallará. Si los alumnos no aprenden, entonces no hay educación. Hay aprendizaje donde quiera que haya alumnos con buena disposición y profesores motivadores. El desafío radica en crear y mantener estas experiencias dentro de las escuelas, y la labor primordial consiste en generar las condiciones óptimas para el desarrollo de la relación entre alumnos y profesores.

Estoy seguro de que todos los que me leen recuerda a aquel profe que marcó sus vidas, las razones pueden ser muchas:

  • No era la típica maestra que siempre dictaba, le ponía mucho empeño a su clase.
  • Siempre buscaba llevarnos a alguna excursión fuera del aula.
  • Me escuchaba y daba consejos.
  • No permitía burlas en el salón de clases.
  • Me hacía sentir seguro.
  • Explicaba los temas difíciles con mucha paciencia.

Alistair Smith asegura que los alumnos con mejores profesores aprenden tres veces más cada año que los alumnos que tienen malos profesores. ¡Tres veces más! ¡wow! ¿puedes imaginar si tuvieras la capacidad de aprender tres veces más? Definitivamente buenos profesores, formar buenos alumnos.

Qué importante es convertirse en un buen profesor. Qué importante es buscar buenos profesores para nuestros hijos. Qué importante es desarrollar profesores para convertirse en los mejores.

Para tener una mejor educación, tenemos que mejorar la calidad de la enseñanza. Más que una escuela para ricos, o menos alumnos en el aula, entornos físicos, tecnología en el salón y muchos otros elementos más, el factor fundamental para transformar la educación es motivar a los alumnos a aprender, que es lo que hacen los grandes profesores.

Hace tiempo leí la historia de Matt Groening, conocido en todo el mundo por ser el creador de Los Simpson. La serie de dibujos animados es un éxito rotundo. Fue creada en 1989 y tienen 32 temporadas interrumpidas. Sé muy bien que muchas personas han satanizado esta serie por distintos motivos, sin embargo no es mi intención generar un juicio moral sobre ella, sino más bien centrarme en la historia de su creador y el éxito innegable que ha alcanzado.

Matt fue un buen estudiante, sacaba calificaciones aceptables y aprobaba los exámenes importantes. Sin embargo, se aburría mortalmente. Para distraerse, comenzó a dibujar durante clases. Incluso logró desarrollar su dibujo sin ver el papel y mejor mirar a la maestra para que ella pensara que ponía atención en clase. La asignatura de arte le brindó la oportunidad de desarrollar su pasión sin miedos.

A decir verdad y comparándose con otros dibujantes, nunca fue el mejor; sus profesores y sus padres intentaron convencerle de abandonar su idea de ser dibujante para mejor dedicarse a otra cosa. Sin embargo, hubo alguien que nunca perdió su esperanza en él y que incluso conservó sus dibujos por años, animándole a continuar con sus sueños para convertirse en un dibujante. Su nombre era Elizabeth Hoover y fue su maestra de primer año.  Elizabeth le causó tal impacto que cuando creó Los Simpson, dio vida a una maestra de primara inspirado en ella, dándole incluso el mismo nombre. Definitivamente un profesor puede darle forma a nuestro futuro.

Como conclusión a esta serie de artículos quiero cerrar con lo siguiente: educación es el arma que tenemos para transformar nuestras comunidades, pero tener la mejor educación depende de 2 elementos claves: el ambiente donde se aprende y las personas que imparten el aprendizaje.

¿Por dónde empezamos? Por construir ambientes sanos iniciando en nuestras casas. Desarrollemos entornos seguros donde la honra al niño es lo que prevalece, eliminando todo tipo de bullying y creando lazos socio afectivos que los hagan sentirse valorados y dignificados.

Por último seamos profesores que marcan vidas y crean futuros brillantes en sus alumnos ¿cómo? Motivándolos, facilitándoles el aprendizaje, teniendo expectativas con respecto a ellos y capacitándoles para creer en sí mismos.

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